¿Por qué mueren las abejas? Peligro para las naranjas valencianas - CitrusRicus Ir a contenido
¿Por qué mueren abejas? Peligro para las naranjas valencianas

¿Por qué mueren las abejas? Peligro para las naranjas valencianas

Como agricultor de naranjas valencianas, hoy voy a hablar de un fenómeno que me preocupa bastante: la masiva muerte de las abejas por causas desconocidas. No sólo por su implicación inmediata en la alimentación humana y en la biodiversidad, si no porque puede ser un indicativo de lo que está por venir.

Las cifras indican que, en EEUU, la población de abejas melíferas ha disminuido entre un 30% y un 75% en los últimos 5 años (en otros países, las cifras pueden ser similares). Este hecho tiene una gran importancia en la cadena agroalimentaria por la polinización que realizan las abejas.

Para calibrar el impacto de estos insectos, la ONU desarrolla un estudio sobre la polinización y los alimentos cuyas conclusiones se esperan para diciembre 2015 (es lo que tiene este organismo, que muy, muy rápido, no es). El estudio lo desarrolla la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES).

La desaparición de las abejas no implica que nos quedemos sin comida. Hay muchos alimentos que no precisan de la polinización, como, por ejemplo, el maíz, el trigo o el arroz. Es decir, la columna vertebral de la dieta mundial está asegurada pero hay dos impactos claros:

  1. subida inmediata de precios en el resto de alimentos al disminuir la oferta (y como soy malvado, diré que no estoy seguro de que esa subida se traslade al agricultor).
  2. ¡la comida sería mucho menos placentera! Se calcula que el 90% de las manzanas no se produciría, el 100% de las almendras, el 90% de los espárragos, aguacate, brócoli o cebolla. Aproximadamente la mitad de las mandarinas y el 20% de los limones por poner unos ejemplos.

Todavía no se sabe cual es la causa de esta muerte masiva de abejas. Existen unas asociaciones y pistas pero no hay una correlación clave y segura.

La teoría vigente en este momento es que se está produciendo una muerte masiva por una combinación de los efectos acumulados de los pesticidas, particularmente de los neonicotinoides junto con parásitos y enfermedades, que al estar la abeja más débil por los pesticidas y fungicidas, tienen un efecto letal que en otras circunstancias no tendrían (eso afirma Peter Neumann, Jefe del Instituto de la Salud de las Abejas de la Universidad de Berna en Suiza).

Los apicultores se encuentran con colonias muertas sin motivo aparente. Toda la colonia se extingue por un fenómeno llamado ‘Trastorno de colapso de la colonia’ (CCD, por sus siglas en inglés).

El problema de estos pesticidas es que son “sistémicos”, es decir, impregnan toda la planta y su efecto dura mucho más que otros pesticidas. Lo más irónico es que los neonicotinoides son, de hecho, más seguros para los agricultores porque se evaporan menos en el ambiente y su aplicación es más controlada.

Este tipo de pesticidas se ven como agente clave en este proceso. En EEUU han demandado a la Agencia de Protección Ambiental de EEUU por aprobar el uso de sulfoxaflor: un tipo de insecticida químico de la familia de los neonicotinoides.

Actualmente, existe en la UE una moratoria parcial del uso durante 2 años. Sin embargo, esta no es la solución al problema: En Australia no sufren el CCD y, sin embargo, en Francia / España / etc. seguimos sufriéndolo. Lo que está claro es que en esta UE dominada por los lobbies y profundamente burócrata, será muy difícil ir más allá (siento la opinión política, es que cada día veo menos utilidad en esta megalítica administración europea que reporta mucho gasto y poco beneficio para el día a día de una pyme en España).

Otros investigadores se centran en plagas como la Varroa, un ácaro parásito que provoca la varroasis, que provoca una gran mortandad de abejas y es de rápida propagación. También se analizan otras infecciones y enfermedades de las abejas.

El otro factor que creen que puede estar influenciando es la limitación de la variedad de cultivos y, por tanto, de comida para las abejas. Esto se aplica especialmente en EEUU dónde grandes extensiones se dedican a monocultivos pero es poco determinante en Europa.

Sin abejas, tendremos que buscar una alternativa para la polinización. En partes de China han acabado con las abejas salvajes por el uso masivo de pesticidas, por lo que los agricultores tienen que realizar una polinización manual de los frutos mediante el uso de cepillos. Recientemente, en Harvard han desarrollado el primer robot polinizador, con múltiples aplicaciones como el espionaje pero cuya principal función sería sustituir la labor de polinización de las abejas.

En mi modesta opinión, la causa no pueden ser sólo los neonicotinoides (aunque son determinantes) pero sí una combinación de factores en la que el abuso de pesticidas y fungicidas juegan un papel clave. En el polen de abeja se han llegado a encontrar hasta 9 tipos distintos de pesticidas y fungicidas.

Las abejas son bastante resistentes y los apicultores han sido capaces de reconstruir sus colonias aunque a un elevado coste. Eso es un dato para el optimismo pero se ha de encontrar una solución y, mediante técnicas de cultivo responsables y respetuosas con el medio ambiente, todos los agricultores estamos obligados a colaborar en la solución del problema y en la mejora de nuestros entornos.

Este problema me afecta mucho. Tengo los naranjos ahora en flor y esta época es cuando más percibes la utilidad de las abejas y de la belleza de la naturaleza. No podemos seguir así, la agricultura desarrollada después de la II Guerra Mundial basada en químicos se ha de modernizar y basarnos en el respeto a la naturaleza y a sus ciclos.

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